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El calzado puede considerarse como una prenda de vestir que protege el pie. Desde el punto de vista médico, sin embargo, el calzado puede ser herramienta terapéutica muy importante en la corrección de ciertas deformidades congénitas o adquiridas del pie. Por lo tanto podemos considerar al calzado también como un dispositivo ortopédico u ortesis para el pie.

Desafortunadamente el calzado ha estado influenciado adversamente por las tendencias de la moda y en vez de proteger el pie de las inclemencias del medio, se ha transformado muchas veces en un instrumento creador de lesiones o afecciones patológicas. Muchas alteraciones de los pies en los niños, pero sobre todo en el adulto, son imputables casi exclusivamente a un calzado construido según los cánones de la moda.

El calzado ortopédico, y en general todo el calzado, debe pues cumplir su función de protección y defensas contra el medio ambiente pero, además, debe evitar la aparición de deformidades u otras afecciones. En el caso del calzado ortopédico, aparte de lo anterior, es el tratamiento indicado en muchas patologías de los pies.